logo
Line Zoe

Cuando el castigo se convierte en mi castigo

El tema de los castigos, es uno de los temas en los que nunca va a existir un acuerdo general, pues cada quien lo aplica a su manera.   Los niños y las niñas aprenden de las experiencias más que de lo verbal, esto quiere decir, que le podemos decir mil veces “no hagas esto porque…” y lo van a terminar haciendo, pero si viven la experiencia del aprendizaje es diferente, aprenden más fácil, recordemos siempre que nuestro ejemplo es la mejor manera de educar.  Ellos deben saber que todo lo que hacemos tiene consecuencias que pueden ser buenas o negativas, y si nosotros como padres y madres responsables de ellos no aplicamos bien las consecuencias, ténganlo por seguro que vamos a experimentar grandes problemas en un futuro cercano.  He escuchado a muchísimos padres decir;

  • vieras que en la escuela no se porta así, se porta tan bien, pero conmigo…

¿Ha escuchado esta frase, o peor aún la ha dicho usted? ¿Sabe por qué su hijo(a), en la escuela NO se comporta como lo hace en la casa?, porque en las escuelas existen límites establecidos en primer lugar, y en segundo lugar existen las consecuencias a X actitudes.  Queremos que cuando nuestros hijos (as), nos oigan decir: NO, ellos inmediatamente obedezcan. Pero… esto no ocurre muy seguido verdad?,  la razón es muy sencilla, están acostumbrados a que hablamos y hablamos pero NO actuamos. Es nuestra responsabilidad enseñarles a obedecer en el momento. Una frase muy conocida entre los padres y madres es:  Si no haces lo que te dije, te voy a …. castigar, no vas a ir a tal lado …, el mayor problema es que NO cumplimos lo que decimos, ellos son muy inteligentes, y lo que dicen es: ¡ahh, de por sí, no lo va a cumplir!.  Para poder enseñar obediencia, tenemos que primero disciplinarnos nosotros mismos, y aprender a cumplir lo que decimos. Cuando aprendamos a cumplir lo que decimos, es muy importante escoger sabiamente el castigo, porque de lo contrario: El castigo se convierte en MI castigo. La autoridad disciplinaria de los padres es la clave del éxito de nuestros hijos, cuando soportamos el castigo que imponemos a nuestros hijos con sabiduría e inteligencia podemos ir superando etapas lentamente, no todo lo podemos lograr el mismo día ni con la misma corrección, diariamente debemos trabajar  los castigos para nuestros hijos y éstos no pueden ser castigos que involucren a todos los miembros de la familia o castigos que terminen castigando a mamá o a papá. No podemos olvidar que el castigo debe ser utilizado de una manera racional para mejorar la conducta del niño y no debe depender de nuestro estado de ánimo. Hay que controlarse para poder controlar al niño. Evita aplicar un castigo con gritos o con riñas, porque esto indica que nuestro comportamiento es negativo y vengativo, lo que reforzará una conducta no aceptable. Si enseñamos a los niños que, para resolver una situación conflictiva es necesario gritar, no resolveremos problema alguno.  La medida del castigo debe ser de acuerdo a la conducta que pensamos corregir no podemos ni excedernos ni minimizar el problema, debemos ser objetivos y entender que un niño necesita corrección pero también necesita comprensión, entender que actúa como un niño es parte de la buena elección de un castigo.  Cada padre tiene que trabajar la habilidad para desarrollar un castigo efectivo para  su hijo(a) no existen reglas y no funcionan igual para todos.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Noticias INFO
Entérate de las últimas actividades de Zoe School!
Ver todo
Información de Contacto
  • Cra 5A No. 25-83, Rodadero - Santa Marta
  • (+57) 322 681 2886 - (5) 435 2604 - (5) 439 50 40
  • contacto@zoeschool.com.co